La Mercedes Benz Fashion Week dio ayer su último salto con Daniel Rabaneda. Tomó su fin en la Telefónica Flagship Store de la Gran Vía madrileña. Pese a los grandes desfiles y nuevas propuestas quepodríamoscomentar,solopuedo hacer referencia a una. Un desfile que me dejó impactada, que fue más allá de las expectativas esperadas y que puso en boca de todos la palabra show.
No podía ser menos que nuestro adorado David Delfín. Un David Delfín que mostró ese espíritu de superación a lo largo de 15 minutos. Un David Delfín espectacular, asombroso e único. Pero sí, yo, no solo puedo hacer referencia a David, aunque sin duda alguna me parece un artista, nunca mejor dicho. Tengo que hablar de Pelayo. Sí, artífice de la colección de bolsos. Increíbles accesorios por cierto.
Pero, vamos por partes.
Una colección llamada Will. En palabras de David: “significa voluntad y expresa mi deseo de continuar y mi compromiso con todos los que me han apoyado”.
No os suena perfecto? Pero es que además todo tiene su sentido. Se trata también de una canción cuya voz representativa es su queridísima amiga Bimba.
Una colección impoluta con toques de leopardo en vestidos y chaquetas. Los abrigos de mouton crudo con escote dejaron caras descompuestas al paso de la pasarela. Las cremalleras fueron las protagonistas de todas las prendas que combinaban con los grandísimos zapatos de Louboutin y los magníficos bolsos diseñados por katelovesme.net.
Mención especial tiene el maquillaje de las modelos. Impolutas y sin color. David Delfín ha querido dar importancia a la ropa y dejar de lado la ostentación en las caras de las modelos. El iluminador en el párpado móvil y máscara muy natural en las pestañas dejaban ver los ojos de manera muy natural. Lo que realmente importaba era la textura tan perfecta y uniforme que se deslizaba sobre sus caras.
En cuanto al peinado, destacaba los moños italianos con mucha laca y raya al lado.
Y sí, dejando lo que es la colección aparte. Mi asombro llegó con el escenario. Mis gustos sobre moda siempre han sido particulares. Me fascina ver desfiles. Desfiles donde hay emoción, no solo por las prendas sino porque el conjunto en sí, cuyo resultado supone una auténtica maravilla. En mi opinión personal, es oír la palabra desfile y solo puedo pensar en una cosa: un show. No es típico de la pasarela “cibelina” pero me encanta ver como un escenario, la música, las prendas y las modelos se sumergen en un cuento de hadas que solo dura minutos.
Después de esta “pequeña introducción” he de decir que si he de nombrar a un diseñador que haya roto todas mis expectativas, ese es David Delfín.
Todo surgía sobre un escenario que simulaba ser un territorio en obras. Se complementaba a la perfección con las luces intermitentes y los
materiales que utilizaron David y Pelayo para prendas y complementos. Látex o material reflectante fueron solo algunos de los utilizados. Fue el propio David el que aseguró que son prendas muy útiles y que además reflejan el momento por el que está pasando la empresa.
Pero, seguimos con el espectáculo que se llenó de grandes ovaciones cuando salieron a escena Alaska, Mario Vaquerizo y Bimba Bosé cantando “Absolutamente”
Nadie se esperaba algo igual. Pero el buen rollo que transmitieron a todo el público es lo que marcó el desfile. Un Mario inigualable, con sus movimientos de cadera, de pelo y su final bajo el escenario. Alaska y Bimba pusieron ese toque femenino. Un trío que puso en pie a un público que radiaba una sonrisa de oreja a oreja.
Es o no es un puro show?

