Hace un par de días no pude contenerme. Me había resistido muchas veces. Pero esta vez pudo conmigo. Mientras iba en busca de los típicos regalos navideños, pasé por aquella tienda. Esa que tantasveceshabíadicho:“No entres es demasiado cara y no te vas a poder comprar nada”
Resulta ser que no se trata de una de las mejores tiendas de Madrid ni tampoco una tienda de lujo ni tan siquiera una de estas que tan solo con mirar el escaparate sabes que nunca podrás comprar nada en ella. Se trata de una simple perfumería. Una perfumería como otra cualquiera. Sin nada de especial; bueno sí, los precios de la cosmética.
Una cosmética de “lujo”. Me imagino que es llamada así por los precios y no exactamente por los milagros. Caviar, perlas, vino u oro son algunos de sus ingredientes y si hablamos de marcas nos vienen a la cabeza Shiseido, Clarins, La Prairie, Estée Lauder, Darphin París, La mer o Guerlain entre otros.
Vientres planos, rostros sin arrugas, el cuidado especial de labios cortados, caras lisas e hidratantes, juventud y revolución en el aspecto de la piel son solo algunas de sus promesas. Sus precios desorbitados llaman la atención a cualquiera que desee tener una piel perfecta, pero sin duda alguna sus ofertas son cuanto menos tentadoras.
El caviar es único para la regeneración de la piel. Su poder nutritivo es espectacular. Es apto para esas pequeñas arrugas traumatizadotas hasta las pieles más maduras.
Es cierto, o eso dicen los expertos, que las arrugas deben tratarse en los primeros años, pero…Cuándo es el momento ideal?
Hemos llegado a una obsesión insólita por parecernos a esos rostros y esos cuerpos de revista, los cuales, son falsos. No obstante seguimos obsesionadas por alcanzar esos glúteos, el vientre más que plano o un rostro radiante sin una mísera imperfección.
Guerlain y Shiseido son expertos en cuanto hablamos de anti edad. Antioxidantes que favorecen la circulación sanguínea o ingredientes que favorecen el metabolismo como el arroz, el té o el cerezo son indispensables en la vida de una mujer hoy en día para cautivar la atención allá por donde pise.
El oro o los diamantes son “lo último” para reafirmar e iluminar nuestro rostro. Resultan exfoliantes para la piel que hacen que en cuestión de días nuestro rostro brille y se nos quiten esas manchas en la piel que nos tienen martirizadas.
Es ahora cuando me pregunto si realmente estas cremas valen lo que cuestan. Precios que alcanzan los 1000 Euros que nos ofrecen resolución a todos nuestros problemas físicos.
Y hablando de problemas físicos hacemos referencia a los adelgazantes milagrosos. Esos maravillosos productos con los que se pierde 4 centímetros de cintura en apenas dos semanas. La pura revolución de las calorías. Donde ya nadie decide comer sano, hacer deporte, caminar una hora todos los días y cuidar su físico. Ya no existe un buen gimnasio donde un entrenador personal nos ponga una serie de ejercicios y un nutricionista controle nuestros alimentos. Ahora solo hay productos para perder cintura, grasa e incluso celulitis. Una celulitis, que es sabido por todos, que solo deja de existir con ejercicio de manera regular y una buena alimentación. Pero diferentes marcas de lujo y no lujo nos prometen perder toda esa grasa acumulada, esos kilitos que nos sobran e incluso arreglar perfecciones que nosotros ni nos habíamos fijado que teníamos.
La última revolución en cosmética son los tratamientos específicos para los diferentes ambientes en los que nos movemos. Cremas que se adaptan al clima en el que te mueves. Fórmulas hidractivas a base de ácido hialurónico con ceramidas que salvaguardan de la deshidratación y de los agentes climáticos. Así es como me explicó una señorita los beneficios de esa “magnífica” crema en la que me fije aquel día. Con un precio que yo no podría pagar en meses? Pero que me aseguraba que dicho producto cambiaría mi vida, una loción que no permitiría el envejecimiento de mi piel.

