Con Real Madrid y Barcelona más pendientes de sus cuatro duelos en dos semanas, de denunciarse mutuamente frente a la UEFA o de intercambiarse mensajes envenenados en ruedas de prensa, los principalesbeneficiadosde todo han sido Zaragoza y Real Sociedad, que han conseguido vencer a los dos grandes, sumando tres puntos vitales para ambos conjuntos en la lucha por la permanencia.
Mourinho llevaba nueve años sin perder en casa en competición liguera y en apenas un mes ha caído frente a Sporting y Zaragoza. Contra los maños repitió prácticamente el mismo once que había goleado al Valencia, pero en esta ocasión se encontró enfrente con un equipo rocoso, ordenado y que supo aprovechar los regalos de su rival. Casillas falló en una salida y Lafita hizo el 0-1. Carvalho regaló un penalti y Gabi lo tranformó en el 0-2. Entonces reaccionó Mourinho dando entrada a Marcelo, Di María y Özil, que revolucionaron el partido, pero no fue suficiente.
Y no lo fue porque el árbitro no vio un claro penalti sobre Kaká poco después de que Sergio Ramos anotase el 1-2. Y en una contra magistral, los aragoneses marcaron el tercero, obra nuevamente de Lafita. El Madrid lo siguió intentado, pero sólo pudo reducir distancias gracias a Benzema, que marcó el 2-3 definitivo. Recompensa merecida al desgaste realizado por los chicos de Javier Aguirre, que hicieron probar al Madrid la misma medicina que estos intentan emplear para contrarrestar el juego del Barça.
Los azulgranas saltaron a Anoeta sabiendo que una vitoria cerraba la Liga. Y todo se puso de cara cuando Thiago aprovechó un gran pase de Xavi para adelantar a los suyos. La Real había perdonado, sobre todo en una clarísima ocasión de Tamudo. Guardiola no tiró de todos los suplentes, ya que Piqué, el ya mencionado Xavi y Messi jugaron desde el inicio. Sin embargo, con el paso del tiempo, los culés se fueron dejando llevar y la necesidad de los donostiarras les permitió remontar.
Primero llegó el tanto del uruguayo Ifrán, en el primer balón que tocaba tras salir al campo. Y, a diez minutos del final, Xabi Prieto consumó la remontada tras marcar un penalti que estuvo a punto de detener Pinto. El Barça achuchó buscando el empate, pero tampoco se jugó la vida en ello, sabedores de que el campeonato doméstico prácticamente esta cerrado desde hace algunas semanas. Sólo falta el estoque definitivo, que llegará con el tiempo. En esta ocasión, lo más importante era guardar fuerzas para evitar sorpresas el martes, en el último Clásico de la temporada. Dicen que no hay quinto malo. A ver si es cierto.
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