El Barcelona ha humillado al Real Madrid en el último partido de la jornada 13 de la Liga BBVA. Una manita, un bofetón o como quieran llamarlo. 5-0, en un encuentro en el que sólo hubo un equiposobreel terreno de juego, el Barça, que hizo lo que quiso con un rival que se dedicó a contemplar desde el césped al mejor equipo (posiblemente) de la Historia. Ni siquiera en el famoso 2-6 el Barcelona consiguió dar la sensación que ha dado en este partido: la de ser infinitamente superior a su histórico rival desde el minuto 1 hasta el 90. Mucho trabajo tiene por delante Mourinho si quiere disputarle todos los títulos a Guardiola este año.
El partido empezó con el Barça dominando y el Madrid acobardado. De este modo, no tardaría en llegar el primer aviso, un gran disparo de Messi al palo. El argentino se quedó sin marcar y sigue sin meterle un gol a un equipo de Mourinho (bendita mala racha si siguen dándose resultados como este). Ni siquiera se había cumplido el minuto diez cuando Iniesta buscó a Xavi, este apareció por sorpresa entre la zaga madridista y aprovechó un mal despeje de Marcelo para abrir el marcador. En el minuto 17, llegó el segundo tanto. El Barça hizo una jugada de más de un minuto de duración, ante la mirada espectante de todos y cada uno de los jugadores del Madrid. Villa desbordó a Ramos, centró y Pedro sólo tuvo que empujarla en el segundo palo. Entonces, el partido se calmó un poco entre tangana y tangana. El Madrid tuvo su mejor “ocasión” en un posible penalti de Valdés a Cristiano. Eso fue todo. Higuaín se hizo grande en su ausencia ante la nulidad de Benzema. Cristiano insistía en jugadas individuales y el mediocampo blanco no existió.
En el segundo tiempo, Mourinho cambió a Özil por Lass. Dio la sensación de que el Madrid saldría a por todas. Fue un espejismo. En los primeros minutos de la segunda parte apareció la figura de David Villa para sentenciar el choque con dos goles. Todo ello, de nuevo, ante el pasotismo de la mayoría de los jugadores merengues. Con 4-0, el Barça dio otro arreón para buscar el quinto, pero el partido se fue calmando poco a poco. Cuando todo parecía finalizar, otro despiste defensivo le costó el quinto al Madrid, obra de Jeffren, que acaba de salir al campo. En la celebración, varios jugadores, encabezados por Piqué, sacaron la manita a pasear. Eso no sentó bien en el Real Madrid y en la siguiente jugada, a Sergio Ramos se le cruzaron los cables, pateó a Messi y agredió a Puyol. Casillas recriminó a Piqué su actitud, nada deportiva por otra parte. Al final, Iturralde expulsó a Ramos y decidió dar por finalizado el encuentro sin necesidad de alargar más la agonía madridista.
El partido deja muchos detalles para analizar. El primero es que el Madrid sigue estando a años luz del mejor Barça. El segundo es que ningún equipo está a la altura del Barça si juegan tan enchufados durante todo el partido. La táctica “provocadora” de Mourinho tampoco ha dado sus frutos, ya que los jugadores azulgrana, lejos de salir desconcentrados al campo, mostraron una actitud opuesta. Gran parte de ese mérito es, sin duda, de Pep Guardiola, el gran triunfador de la noche. La liga sigue abierta, queda mucho por delante y el Barcelona sólo suma dos puntos más que el Real Madrid. Pero mucho van a tener que cambiar las cosas de aquí a mayo para que Mourinho consiga llevarse el gato al agua.


