Un arbitraje de Pérez Lasa que vuelve a rozar el esperpento. La verdad es que esto ya no es noticia. Después de su actuación en Almería que perjudicó al Madrid, coronada al sacar fuera del áreaunasmanos después de haber colocado él mismo la barrera dentro de la misma; en Sevilla se volvió a lucir. Dicen que lo mejor para un árbitro es pasar inadvertido. Lo peor es que los dos equipos acaben insatisfechos con su labor. Eso ocurrió anoche.
Cierto es que el equipo que más razones tiene para quejarse es el Barça. El gol anulado a Messi en el primer tiempo es de chiste. Sólo a un árbitro con afán de protagonismo se le puede ocurrir anular ese gol. Lanzamiento de libre directo del argentino y Pérez Lasa penaliza una supuesta falta de Busquets en el interior del área, ajena a la jugada. En el segundo tiempo, se comería un claro penalti de Jesús Navas a Bojan. Los sevillistas también reclamaron un par de penas máximas, aunque todo hay que decirlo, más dudosas que las acciones antes mencionadas. Ya lo advirtió Mourinho (y al final iba a tener razón) cuando dijo que no quería a este colegiado ni para ellos, ni para el Barça.
La actuación de Pérez Lasa quitó brillo a un partido duro e intenso, sobre todo en el segundo tiempo. El primer acto fue uno de los habituales paseos militares del Barça, con posesiones cercanas al 80% y un gol de Bojan que sirvió para adelantar a los suyos. Se lesionó Pedro, veremos para cuanto tiempo, y el ’9′ azulgrana por fin se reencontró con el gol (no marcaba desde diciembre). Gregorio Manzano sacó un equipo pensando en defenderse más que en atacar y lo pagó caro. Al descanso rectificó, dando entrada a Kanouté y el partido cambió por completo.
Al Barça parecieron pesarle las piernas más de lo habitual, posiblemente debido al esfuerzo realizado frente al Arsenal. También se notó la ausencia de Pedro, el hombre que más y mejor presiona en campo contrario. El Sevilla se fue quitando de encima la presión y empató el partido tras una buena acción de Negredo que tranformó en gol Jesús Navas. El partido se abrió y las ocasiones se sucedían en ambas áreas. Negredo y Jesús Navas tuvieron en sus botas la victoria hispalense, pero fallaron en la definición. Cuando el Barça parecía acorralado, Messi se puso las pilas y en un arreón final, el líder tuvo dos clarísimas ocasiones para ganar, ambas de Iniesta, evitadas por el larguero y Medel.
El partido concluyó con el ambiente enrarecido. Un día más se hablará más de lo extrafutbolístico que del buen partido que se vio en el Sánchez Pizjuán. Es el momento que nos ha tocado vivir, donde se le da mayor importancia al show fuera del campo que dentro del terreno de juego. Aunque, cierto es también, que arbitrajes como los de Pérez Lasa no ayudan precisamente a calmar los ánimos. La Liga vuelve a quedar en cinco puntos tras esta jornada. Volvemos a tener emoción.
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