¿Quién no ha deseado alguna vez en su vida convertirse en otra persona o ponerse una ropa única que jamás utilizaría para salir a la calle? Muchas veces vemos portadas de revista donde el maquillaje cambia por completo a la modelo. Los maquilladores buscan técnicas con las que sorprenden a los lectores. Un make up, único, donde todas las miradas se muestran a favor de unos colores vivos y caras de auténtica porcelana.
El maquillaje de la primavera ha hecho mella entre los mejores profesionales del mundo de la moda. Londres y Nueva York han sido los testigos de las próximas tendencias. Los looks delicados en tonos pastel dominan las caritas finas con un estilo dulce, mientras que los rostros encerados cargados de tonos agresivos con cejas marcadas desdobla la ven más rockera.
Los años 20 vuelven al street style y el género Art Nouveau muestran las propuestas más femeninas que inundarán los buenos tiempos. Las tonalidades afrutadas tiñen los rostros de tal manera que suaviza las facciones. Polvos color fresa, albaricoque o frambuesa aportarán un look lady muy “niña buena”
Pero una de las grandes tendencias este 2012 se está dejando ver ya en las pasarelas. La boca shock, labios gruesos y de colores llamativos, son las últimas propuestas.
Normalmente para hacer los labios más gruesos tendemos a perfilar el contorno, según afirman grandes expertos una técnica muy mal usada. Gordon Espinet, director internacional de formación de Mac asegura que los mejores resultados se obtienen rellenando el centro de la boca con el color más intenso y difuminando el color hacia los extremos. Otra propensión han sido las bocas con colores vibrantes en tonos azules, verdes o amarillos. Para mi gusto, muy bonito verlo en una pasarela, pero sin duda poco ponible en tu día a día. David Delfin fue uno de los precursores que anunció estos instintos en el desfile de Cibeles para primavera-verano 2012.
Lo que no podía quedar atrás era el estilo rock. La piel bronceada en una versión light y los polvos amelocotonados se suman a estas prácticas. El cambio respecto a otros años se reduce a la naturalidad. Nos maquillamos pero queremos simular un estilo habitual y frecuente. Los labios abandonan el color y se suman a los gloss y vaselinas que luchan contra los días más fríos del año. Esa transición en la que todavía hace fresquito pero ya tenemos ganas de quitarnos la ropa y rendirnos a los colores suaves y cálidos del veranito.
Los ojos por el contrario se llenan de metal. Las sombras metalizadas en colores negros, grises y azules desprenden toques de brillantina hacia el exterior del ojo. Las noches dejan paso a miradas felinas que se llenan de khol en la línea superior del ojo (encima de las pestañas) para subrayar la mirada con una máscara que aporte gran volumen.

