Desde hace años se ha instalado en nuestro país el pensamiento único de que Internet está matando a la música y son numerosos los debates en torno a este tema, avivados en los últimos meses y llevadosalescenario político por la conocida “Ley Sinde”. Mientras algunos artistas se quejan de Internet como si fuese el demonio, culpando a la red de todos los males del mundo, otros jóvenes, conocedores de las posibilidades que brindan las redes sociales, aprovechan para avanzar en el tiempo y sacarle provecho al nuevo escenario para darse a conocer.
El último (y no el único) ejemplo es el cantante malagueño Pablo Alborán, que presenta este mes su primer disco, llamado como él, “Pablo Alborán”, después de haberse dado a conocer a través de la web. Hace unos meses, mientras trabajaba en la grabación de su primer trabajo discográfico, era un auténtico desconocido para el público y se le ocurrió subir alguna de sus canciones a Youtube. Las visitas fueron aumentando a la par que su popularidad y a través de otras redes sociales, el boom fue creciendo hasta el punto de convertirse en un fenómeno de la red. Incluso artistas de la talla de Diana Navarro o Kelly Rowland quedaron asombrados por su voz.
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Meses más tarde lanzó en la red (venta digital) su primer sencillo, titulado “Solamente tú”. El resultado, otro éxito. En el mes de febrero, como hemos dicho antes, sacó su primer disco al mercado y el fenómeno de Internet también arrasó en las listas de ventas tradicionales, desplazando a artistas de la talla de Sergio Dalma, Dani Martín, Malú, Shakira, Andy y Lucas, Jarabe de Palo o Ricky Martin. Además, en sencillos, consiguió desplazar del n 1 a la auténtica reina de la música internacional, Lady Gaga.
Mientras algunos artistas se preocupan más en criticar todo lo que suene a nuevo y rompa con los moldes tradicionales, otros intentan aprovechar las nuevas oportunidades que ofrece este cambio en el mercado musical español. Al final va a resultar que Internet, en lugar de matar a la música como se viene vendiendo desde hace tiempo, puede ayudar al artista anónimo a la hora de dar a conocer su trabajo. En este caso, Internet no es tan malo como lo pintan. El mismo Pablo Alborán lo quiso dejar claro en la presentación de su trabajo: “Internet no es un enemigo de los artistas”.


