La Universidad de Washington publicó este verano un estudio en el que se demostraba que aquellos pequeños menores de 15 meses que convivieran con dos lenguas en sus hogares poseen más flexibilidadyfacilidadparaaprender idiomas en un futuro.
El estudio se realizó entre niños que convivían con el inglés y el español en sus hogares,
"Los bebés bilingües aprenden que los objetos y eventos del mundo tienen dos nombres, y la flexibilidad para cambiar entre esas etiquetas, dando al cerebro mucho ejercicio"
y se demostró que estos poseían mayor flexibilidad cerebral hasta los 15 meses, mientras que aquellos niños que se desarrollaban en familias monolingües solo poseían esta flexibilidad hasta los 10 meses de vida.
Esto no significa que los pequeños bilingües sean más inteligentes que los que aprenden solo una lengua. Lo que demuestra el estudio es que la mayor variedad fonética y lingüística les beneficia a la hora de aprender idiomas. Sin embargo, esta ventaja no tiene por qué resultar significativa cuando el niño se ha desarrollado.
Patricia Kuhl, una de las coautoras de la investigación, afirmó: “El cerebro bilingüe es fascinante porque refleja la capacidad humana de pensamiento flexible. Los bebés bilingües aprenden que los objetos y eventos del mundo tienen dos nombres, y la flexibilidad para cambiar entre esas etiquetas, dando al cerebro mucho ejercicio”.
Lo que sí es cierto es que si los padres activan esos “mecanismos” en el cerebro de los pequeños, tendrán mayor facilidad para aprender idiomas en un futuro, aunque no todo el camino estará marcado. Ya se sabe: nadie nace aprendido.

