El cine español siempre ha sido criticado por la falta de originalidad y de profundización psicológica de los personajes, idea que cada vez va quedando más en entredicho porque en los últimostiemposse está demostrando más que nunca que en España también se realizan buenas películas. Pero qué pasa con las series españolas? La producción nacional ha logrado con el paso del tiempo posicionarse en Europa y situarnos como uno de los países líderes en la exportación de formatos propios al extranjero.
La primera serie nacional que cruzó las fronteras de nuestro país fue Verano azul a mediados de los ochenta. No obstante, el verdadero auge a nivel internacional llegaría en 1996 con series como Médico de Familia o Periodistas, que no son más que las primeras producciones de una larga lista que cuenta con títulos de gran éxito como Un paso adelante, Los Serrano, Los hombres de Paco o Águila Roja, la exitosa serie de TVE que comenzará a emitirse en breve en Francia.
Las series pueden adquirirse de dos formas; bien comprándolas en formato lata, es decir, adquirir una serie una vez finalizada su emisión y doblarla, o simplemente, obteniendo el formato y realizando su propia adecuación, como puede ser el caso de Siete vidas en Italia o Aquí no hay quien viva en Portugal.
Estas adaptaciones suelen ser más breves que las españolas (por ejemplo, si en España un capítulo dura 60 minutos, en el extranjero suele reducirse a unos 20 minutos). Además, aunque las tramas de las versiones originales suelen respetarse, siempre se amoldan a las características de la audiencia.
Francia, Italia o los Países del Este, son sólo algunos de los lugares en los que mayor aceptación está teniendo la ficción española. Muestra de ello es el gran éxito que han tenido en Italia series como Hospital Central, o Los Serrano en Portugal. Sin embargo, y aunque parezca curioso, ocurre todo lo contrario en latinoamérica ya que, a pesar de hablar el mismo idioma, parece no gustar el acento español y el sentido de la trama, que suele estar por encima de la media cultural de los países latinos e impide la comprensión adecuada de los diálogos. Queda también como cuenta pendiente el mercado estadounidense que, por el momento, está muy lejos de las posibilidades de los productores españoles.
Uno de los casos más sonados y a la vez inesperados se ha vivido en Japón, donde El Internado los cautivó a todos. Muestra de ello fue el gran recibimiento que los asiáticos le hicieron a Marta Torné y a Yon González, madre e hijo en la ficción, cuando viajaron a Tokio para promocionar la serie.
La exportación a nivel internacional de las producciones españolas tendría que empezar a plantearse como una de las metas principales de las productoras nacionales. De este modo, saldrían a la luz series mucho más interesantes y atrevidas, que huyan de los personajes estereotipados a los que estamos acostumbrados y que sin duda, nos harían tener mayor presencia más allá de nuestras fronteras y demostrar de una vez por todas que el español cuando produce, produce de verdad.


